Durante décadas la euforia posterior a correr fue culpa de las endorfinas, pero las endorfinas apenas cruzan la barrera hematoencefálica. Los estudios en animales y humanos apuntan en cambio a la anandamida aumentando después del ejercicio sostenido. Tu sistema endocannabinoide, el mismo que el THC secuestra, es la recompensa natural del cuerpo por la resistencia.